El poder y la palabra

 

«Ἐν ἀρχῇ ἦν ὁ λόγος, καὶ ὁ λόγος ἦν πρὸς τὸν θεόν, καὶ θεὸς ἦν ὁ λόγος».[1]

La relación entre la palabra y el poder es el tema más antiguo del mundo.

Ya antes de los griegos sabían que la palabra es el medio para gobernar y para descubrir el mundo visible e invisible.

Es con el lenguaje con el que se puede dar los nombres a las cosas y a las personas y se puede describir el mundo y hablar de éste.

Lo que permite hablar al lenguaje, dice Foucault es el discurso, el cual constituye un verdadero y proprio sistema de representación; es un conjunto de aserciones que permiten al lenguaje hablar de un tema en particular en un contexto histórico concreto. Además es el discurso mismo el que gobierna el mundo y define los objectos de nuestro conocimiento, y por esto Foucault dice: “Nada tiene sentido fuera del discurso” (Foucault, 1972).

De hecho todas las poblaciones conocen el mundo a través de sus representaciones y gracias a las palabras que tienen en su vocabulario.

Pero, si con las palabras y con el discurso se puede gobernar el mundo, ¿qué se puede hacer sin éstos?

¿Cómo puede un hombre (o una mujer por supuesto) decir lo que quiere y lo que prueba si no tiene las palabras adecuadas para decirlo?

Este hecho lo ha comprendido muy bien G. Orwell cuando ha escrito su obra “1984”.

big-brother-1984

De hecho, el Gran Hermano reduce el léxico intelectual de las personas hasta que no pueden rebelarse contra nada de lo que él haga. En pocos años nadie podrá desentenderse de lo que piensa el partido porque no existirá más un lenguaje que lo permita, en cuanto el régimen habria fundado una nueva lengua: la “neolengua”.

Hay algo más.

El poder de la palabra está en el hecho que sin ésta no se puede recordar nada de lo que pasó, olvidando todas las grandes catástrofes de la historia. ¿Y quién es que tiene el poder si no los grandes oratores?

Pensais un rato en Hitler o en Mussolini. Ellos han tenido poder porque sabian hablar muy bien con el pueblo. Ellos sabian de las necesidades de la gente y sabían lo que decir de modo que pudieran adquirir el poder. ¿Al final qué es el poder?

El poder es lo que Weber define como “la capacidad que tiene A para que B haga lo que quiere A, incluso en contra de su volundad”. Esto es exactamente lo que pasó con los grandes regimen de la historia y lo que va a ocurir si nos convertimos en “canis y chonis”.

La palabra es la que nos salva y nos libera.

Giulia


[1] «En el principio ya existía la Palabra; y aquel que es la Palabra estaba con Dios y era Dios».

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