Estética y espectáculo

“Pues bien: ¿qué otra cosa es la vida humana sino una comedia como otra cualquiera, en la que cada uno sale cubierto con su máscara a representar su papel respectivo, hasta que el director de escena les manda retirarse de las tablas?”

Erasmo De Rotterdam, Elogio de la locura

El gusto es lo que creemos que más nos diferencia a los unos de los otros, la cosa más personal que existe. ¿Es así de verdad?

Pensadlo por un rato.

¿Cuántas veces habéis visto un vestido que os gusta y que sin embargo no comprasteis porque no era como esos que llevan vuestras amigas? ¿Cuántas veces habéis hecho algo solamente porque lo habéis visto hacer a una persona líder?

Entonces, se puede decir que nuestras preferencias estéticas están socialmente determinadas. Pierre Bourdieu decía que el gusto es una manera para afirmar la afiliación de un individuo (voy a llamarle ego) a un determinado grupo social. Así que los gustos no serían tanto algo puramente personal, sino los que nos colocan en uno u otro grupo de relaciones sociales, los que nos definen como individuos que pertenecen a un campo social (es decir, a un espacio social de acción y de influencia en el que confluyen relaciones sociales determinadas).

La pregunta surge espontáneamente: ¿quién es el que determina nuestras preferencias estéticas?

En el mundo de hoy se podría decir que son los medios de comunicación (internet, televisión etc.), o mejor dicho, las personas que constituyen los medios. De esta manera nuestros gustos están determinados por los actores y los presentadores los cuales, por su parte, están sometidos a las reglas del espectáculo. Afirmaba Guy Debord, teórico de la sociedad del espectáculo: “Considerado según sus propios términos, el espectáculo es la afirmación de la apariencia y la afirmación de toda vida humana, es decir social, como simple apariencia. Pero la crítica que alcanza la verdad del espectáculo lo descubre como la negación visible de la vida; como una negación de la vida que ha llegado a ser visible.

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Es de este modo en que la sociedad moderna se reduce a mera apariencia y los actores tanto de la sociedad del espectáculo como de la sociedad “real” van a mostrar solamente su aspectos exteriores. Así que nos vamos (como ellos) a hacer la cirugía estética o a maquillarnos demasiado para parecer hermosos y el más parecidos posible a ellos, que son nuestros líderes de gusto.

Quiero concluir con una pregunta: ¿por cuánto tiempo más el espectáculo será nuestro medio de referencia y cuándo dejaremos la máscara que llevamos?

 

Giulia

 

 

 

 

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