Arrivederci

 

 

“Omnia mutantur, nihil interit”

Ovidio

Hemos llegado a la última entrada. El tema es muy simple: un resumen de la asignatura.

Hacer un resumen nunca es fácil, sobre todo si se habla de un camino lleno de contenidos como han sido las clases de Mediaciones Culturales en las Artes. Por lo tanto he decidido no hacer un resumen sino más un colofón.

Así, hablaré de las mediaciones, a las cuales estamos sometidos todos los días.

Al principio pensaba que las mediaciones se limitaban a ser caracterizaciones de las artes, que diferenciaban épocas en las cuales una pintura/escultura/música había sido creada. Creía que eran algo fijo en el tiempo y en el espacio, algo muy lejos del “hic et nunc”. Opinaba, además, que las culturas ejercitaban el rol de mediadoras entre los individuos y los estímulos que reciben (me refiero aquí a los estímulos audiovisuales, comprendiendo todos los medios como Tv, radio, internet, pinturas, esculturas etc…) y que existía, al mismo tiempo, una macro-cultura europea, asiática, americana o árabe. Llegando en España, he entendido que esta macro-cultura no existe, o por lo menos no en los términos que la había pensada yo. La manera de ver el mundo es muy diferente no sólo si eres japonés o español, sino también si eres italiano o español.

Sin embargo se está propagando una cultura global, por la cual todo el mundo, gracias a internet y a otros medios de comunicación, puede bien interpretar lo que pasa en un país con costumbres y leyes muy diferentes de las suyas, o qué valoración atribuir a un acontecimiento. En esta cultura global, que ahora se está difundiendo y que no es algo propiamente nuevo, hay pilares intransitables, como las obras del antiguo Egipto o de la época griega y romana. Esta coyuntura es conocida por la gente más o menos instruida y transmite un mensaje claro sin influencias de las culturas destinatarias. Por supuesto hay obras de arte fundamentales en una cultura más que en otra, quizás porque representan algo muy típico en una sociedad que, por falta de acontecimientos, no puede ser entendido en otra (hago referencia por ejemplo a “Bogatyrs”, cuadro de Viktor Mikhailovich Vasnetsov, 1898, que transmite un mensaje a la población rusa y no a otras).

Pero lo que está ocurriendo ahora, es algo diferente. Estamos haciendo una relectura y una refundición de las obras de arte para explicar algunos conceptos, transmitir unos mensajes o sentimientos que así pueden ser más claros. Así recreamos esta obra en nuevos ámbitos, como por ejemplo en las películas. Quiero explicar que no estamos modificando una obra de arte para darle otro significado (como hace por ejemplo Duchamp cuando crea “L.H.O.O.Q.”), sino aclarar el mensaje que queremos transmitir comparándolo con una determinada obra.

Voy a hacer un ejemplo práctico.

ggggg
Venus de Milo, Alejandro de Antioquía, 130-100 a.C. (figura iziquerda)

Escena de “The dreamers”, Bernardo Bertolucci, 2003 (figura derecha)

 

 

 

 

 

 

 

 

Aquí nos enfrentamos con la “Venus de Milo”, escultura de los años 130-100 a.C. y una escena de la película “The dreamers” (2003).

¿Algo os llama la atención?

La Venus de Milo es un ejemplo de perfección artística, de candor marmóreo, su figura no tiene nada de imperfecto, y al mismo tiempo transmite tranquilidad y si queréis, un sentido de tristeza en quien la mira. La otra es la protagonista de la película “The dreamers” (“Los soñadores”) retraída en la misma posa de la Venus.

Está claro lo que nos trasmite esta escena de la película mientras la estamos viendo y su significado es inequívoco. La protagonista, exactamente como la diosa, es perfecta físicamente, y tranquila, pero algo en sus sentimientos está perturbado y no puede esconderlo.

Si no dominásemos esta escultura con todos sus significados intrínsecos, nunca llegáramos a entender lo que el productor de la película quería comunicarnos y todo se quedaría sin explicación. De hecho, este proceso de reutilización de una imagen para significar otra, es posible gracias a los tres niveles de interpretación definidos por Panofsky. En particular, gracias a los niveles iconográfico e iconológicos, que permiten reconocer la tradición de un modelo que se ha representado (en este caso la Venus) y la significación o el contenido intrínseco de la representación. No se puede pensar, lógicamente, que los tres niveles (pre-iconográfico, iconográfico e iconológico) sean independientes el uno del otro, en cuanto forma y contenido, nunca pueden ser separados.

Por tanto, es así cómo actúan las mediaciones en nuestras culturas; gracias a nuestros conocimientos, los cuales pueden transmitir un significado u otro o, tal vez, no transmitir nada.

Giulia

 

 

 

 

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